Viajar solo por primera vez: miedos reales y cómo superarlos

Viajar solo por primera vez es una de las decisiones que más transforman a una persona. También es una de las que más miedo dan antes de empezar. Este artículo no minimiza esos miedos: los toma en serio y ofrece formas concretas de manejarlos, desde la experiencia de haberlo hecho.
Los temores al viajar solo suelen agruparse en tres: la seguridad, la soledad y la sensación de no ser capaz. Vamos uno por uno, porque cada uno tiene respuestas prácticas y ninguno debería frenarte si lo abordas con cabeza.
El miedo a la seguridad
Es el más legítimo y el que más se reduce con preparación. Investiga tu destino, evita exhibir objetos de valor, comparte tu itinerario con alguien de confianza y confía en tu instinto: si una situación te incomoda, sal de ella. La mayoría de los viajeros solitarios descubren que el mundo es bastante más amable de lo que temían.
- Llega a destinos nuevos de día, nunca de madrugada si puedes evitarlo.
- Ten siempre una reserva de alojamiento para la primera noche.
- Memoriza la dirección de tu alojamiento y lleva algo de efectivo separado.
El miedo a la soledad
Aquí está la sorpresa: viajar solo rara vez significa estar solo. Los hostales, las actividades grupales y los espacios compartidos están llenos de gente en tu misma situación, abierta a conversar. Estarás solo cuando quieras y acompañado cuando lo busques, con un control sobre tu tiempo que no tienes viajando en grupo.
Viajar solo no te vuelve solitario: te vuelve dueño de tus decisiones y, casi siempre, más sociable de lo que creías.
El miedo a no ser capaz
Este se disuelve en el camino. Resolver un cambio de bus, pedir indicaciones en otro idioma o solucionar un imprevisto te demuestra, en tiempo real, que sí puedes. Cada pequeño problema resuelto es una inyección de confianza que te acompaña mucho después del viaje.
Empieza con un primer viaje amable
No hace falta cruzar el planeta para empezar. Un primer viaje solo a un destino cercano, de habla conocida y bien comunicado, te permite ganar experiencia con red de seguridad. Una vez que pruebas, los siguientes viajes se vuelven naturales.
Lo que ganas
- Autonomía real para tomar decisiones sin negociar con nadie.
- Una capacidad de adaptación que se nota en toda tu vida, no solo viajando.
- Encuentros y conversaciones que difícilmente ocurren cuando viajas acompañado.
El primer viaje solo da miedo porque importa. Prepáralo bien, empieza con algo abordable y date permiso para equivocarte. Vas a volver siendo una versión un poco más segura de vos mismo, y esa es quizá la mejor postal que un viaje puede dejarte.

Daniel Stiven Gómez Cardona
Viajero y redactor de Basa Blog Travels. Escribe guías y consejos basados en su propia experiencia recorriendo Paraguay y el resto de Sudamérica.


